Cinco formas de llevar un abrigo largo sin disfrazarte

El abrigo largo tiene fama de prenda difícil: que si acorta, que si es demasiado para el día a día. En realidad es lo contrario. Es la prenda que con menos esfuerzo convierte unos jeans y una camiseta en un look arreglado. El truco está en lo que le pones debajo.

1. Con jeans rectos y botines

La combinación que no falla. Jeans de pierna recta o ligeramente acampanada, botines de tacón bajo y el abrigo abierto. Funciona porque la línea vertical del abrigo y la del pantalón van en el mismo sentido y estilizan juntas.

2. Encima de un vestido midi

Si el abrigo es más largo que el vestido, queda intencionado. Si el vestido asoma por debajo, también, siempre que asome bastante y no dos dedos. Lo que no funciona es que coincidan exactamente: ahí parece un error.

3. Todo del mismo tono

Abrigo, pantalón y suéter en la misma familia de color —cafés, grises, cremas— es el truco más barato para parecer que llevas algo caro. No hace falta que sea el mismo color exacto; basta con que no choquen.

4. Con punto grueso debajo

Un suéter de punto bajo un abrigo largo da volumen arriba, así que pide abajo algo estrecho: pantalón pitillo, jeans ajustados o unas botas altas. Y acuérdate de subir una talla en el abrigo si lo vas a llevar así.

5. Con cinturón, aunque no lo traiga

Un abrigo recto se transforma marcándole la cintura con un cinturón propio o ajeno. Es la forma más rápida de pasar de «abrigo cómodo» a «abrigo favorecedor» sin cambiar de prenda.

Lo que conviene mirar antes de comprarlo

Dos cosas: dónde te cae el bajo —por debajo de la rodilla estiliza, justo a la altura de la pantorrilla puede acortar— y si los hombros te quedan en su sitio. Un abrigo con los hombros caídos no hay forma de arreglarlo.

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